NUTRICIÓN EFECTIVA

“NUTRICIÓN EFECTIVA”: HERRAMIENTAS PARA OPTIMIZAR LA  NUTRICIÓN AVÍCOLA

Elías Salvador T. PhD – Profesor investigador – RENACYT- CONCYTEC – Jefe de Laboratorio de Nutrición R & D – FMVZ-UNICA – Consultor en Nutrición Avícola – PRONUTRI – elias.salvador@unica.edu.pe 
  1. INTRODUCCIÓN

Cuando aparentemente, se cree que se trabajó una buena fórmula alimenticia y se elaboró un buen alimento con buena calidad de ingredientes, buen procesamiento, muy económico, que cumple con los requerimientos nutricionales, entre otras características, sin embargo, muchas veces en el proceso de producción de pollos de carne o huevos, se generan evidencias indicando que la respuesta productiva no es la adecuada, desencadenando una serie de cuestionamientos. Frecuentemente y erróneamente se cree que una buena fórmula alimenticia lo es todo. Ante esta situación, es importante revisar los principios. En este contexto, hay que extraer el mensaje técnico de los conceptos de nutrición en la producción animal, que según Kleyn (2013) es la ciencia que involucra la provisión diaria de los niveles correctos de cada nutriente para optimizar el comportamiento productivo y rentabilidad. Según la U.S. National Library of Medicine (2015) establece que la Ciencia de Nutrición Animal estudia los procesos de nutrición, los componentes del alimento, sus funciones, interacciones, y balance en relación a la salud y enfermedad del animal, mientras que, Iji (2017) menciona que la  nutrición y la salud son los dos aspectos más importantes del manejo para lograr la máxima producción. Lo que nos indica una relación entre salud del animal, respuesta productiva y rentabilidad. Más específico aún, lo reportado por Choct (2009) quien dice: “La salud y la nutrición son interdependientes. La interacción entre los dos ocurre en gran parte en el intestino. Por lo tanto, el término “salud intestinal” es un tema muy amplio que requiere un enfoque multidisciplinario que implica fisiología intestinal, endocrinología, microbiología, inmunología y nutrición”.

En este sentido, se debe reevaluar nuestros esquemas y considerar algunas alternativas técnicas como herramientas para que  la nutrición avícola sea efectiva en su aplicación. Como ejemplo, hoy en día las propuestas de aditivos ha evolucionado y muchos de ellos son cuantificados en una formula (matriz nutricional y efectos sobre salud), que  ayudarán a los nutricionistas a optimizar las formulaciones modernas de dietas avícolas.

La propuesta del nuevo enfoque se basa en un conjunto de interacciones entre factores que comprende el sistema de producción avícola, donde el manejo y  reducción de los factores que afectan la salud, inmunidad y bienestar del ave (flechas rojas) debe ser el objetivo principal, y paralelamente potencializar los factores que mejoran la salud, bienestar  e inmunidad del ave (flechas verdes), lo que constituye la base para que la nutrición sea efectiva. Si no hay una buena salud, fortaleza inmune y bienestar del ave, consecuentemente hay baja productividad y rentabilidad. Esta propuesta se presenta en la siguiente figura 01:

Figura 01: Enfoque y Manejo de la Nutrición efectiva

NUTRICION EFECTIVA

1.1 FORMULACIÓN DE DIETAS  BALANCEADAS CON PRECISIÓN

La tecnología, hoy más que nunca ofrece un abanico de programas de formulación, incluso servicios on line o nube. Programas como el  OPTIMAL, BRILL, ALLIX3, ADIFO, entre otros, son muy dinámicos que incluye modelos y programación no lineal, herramientas importantes para gestionar y optimizar una formula eficaz, que permite interactuar los principios de la nutrición avícola con las restricciones de ingredientes y nutrientes, requerimientos, respuesta productiva y margen bruto, lo que denominamos como un proceso científico, artístico y económico. Académicamente, en nuestro laboratorio utilizamos el enfoque del mínimo costo y unos avances sobre programación no lineal,  de hecho mis estudiantes frecuentemente hacen sus formulas a mínimo costo tan igual o mejor que el mismo tutor. Sin embargo, el tema va más allá de ello, ya que la resultante de la interacción nos permite una formula balanceada adaptada a las condiciones del ave.  El propósito de una fórmula es asegurar y satisfacer nutrientes y energía con precisión para una respuesta productiva óptima que maximice el margen bruto, es decir  el criterio principal es minimizar costo de alimentación sobre el producto huevo o carne de pollo, y no costo de la dieta.

Por otro lado, la dieta formulada “aparentemente bien” debe reevaluarse y hacer modificaciones para optimizarla. Como  ejemplo, si las dietas sólo contienen  harina de soya como fuente proteica, ésta es digerida imperfectamente, permitiendo que el exceso de proteína cruda alcance el intestino posterior y sirva como sustrato para microorganismos proteolíticos, que también incluyen los patógenos más peligrosos. Con este fin, la harina de soya (u otra fuente de proteína convencional similar) debe ser reducida y reemplazada por otras fuentes de proteína (Mavromichalis, 2016). Estos ingredientes deben ser de la mayor digestibilidad posible y la formula final debe estar de acuerdo al requerimiento de cada fase con precisión. Para contribuir a que los sistemas fisiológicos claves sustenten una óptima respuesta, se debe ofrecer una dieta balanceada en base las condiciones fisiológicas del SGI, no dar una dieta para que el ave se adapte a ella (Barragán, 2009), especialmente durante las 2 primeras semanas. En esta fase, las dietas de pre-inicio deben de ser reevaluadas y mejoradas. Hay una creciente cantidad de evidencias que indican que un impulso temprano en la vida del pollito  lleva a un pollo de engorde más rentable. Esta es una combinación de aumento de la salud, mejora de la eficiencia alimentaria y tasas de crecimiento más rápido. Los pre-iniciadores clásicos ya no son suficientes para las necesidades de la genética moderna. De hecho, la nutrición se atrasa en términos de avances en comparación con la genética. Un súper pre-inicio, por lo tanto, es otra herramienta para obtener mejor rentabilidad (Mavromichalis, 2016).

En la formulación de las dietas balanceadas, la utilización de los modelos matemáticos para generar información actualizada bajo las condiciones de cada granja es una herramienta que nos permitirá optimizar nuestros costos de producción, ya que podemos generar y predecir respuesta productiva y margen de ganancia sobre el costo de alimentación. La programación no lineal es otra herramienta útil y necesaria que va en esa dirección.

1.2 DENSIDAD ENERGÉTICA – NUTRICIONAL

Si aumentamos la densidad energética en un 5 por ciento, se debe observar un porcentaje similar de mejora de la conversión. Si no observamos este efecto es porque las dietas no están bien balanceadas en términos de proteína balanceada (lo más probable) u otros nutrientes (muy raros). De hecho, este ejercicio se puede ejecutar dentro de ciertos límites. Una concentración de energía demasiado baja y las aves simplemente no podrán comer lo suficiente para satisfacer sus necesidades (voluminoso); Una concentración de energía demasiado alta y las aves sobre consumirán alimento para satisfacer su necesidad de saciedad (convirtiéndose en grasa a medida que alcancen su potencial diario de deposición de proteínas). En este punto, merece mencionar que el costo de alimento por kilogramo no cambia proporcionalmente a la concentración de energía. Por ejemplo, un aumento del  5 por ciento en la concentración de energía no significa que este alimento será un 5 por ciento más caro, en la mayoría de los casos, el costo de alimentación aumenta ligeramente con cada paso incremental hacia una alimentación más densa. Hay un punto en el que la concentración de energía se vuelve prohibitiva en términos de costo por kilogramo de ganancia de peso corporal: el árbitro final de la rentabilidad. El nutricionista calificado puede determinar la densidad optima de energía y nutrientes para un determinado conjunto de ingredientes sobre la base de sus precios (Mavromichalis, 2017). Una herramienta muy útil es relacionar la densidad energética (medir eficiencia energética) y la proteína balanceada de la dieta, ya que está en función del costo de alimentación y precio del producto, que es variable frecuentemente y debe ser ajustado constantemente (Salvador, 2013).

1.3 CONSUMO DE ALIMENTO

El consumo de alimento potencial está ligado a factores generales como medio ambiente, dieta y fisiología del ave. El manejo de estos factores es de importancia. Un ave que frecuentemente experimenta algún tipo de estrés, reduce su consumo de alimento. Así mismo, tanto el pH del agua y de la dieta juegan un rol clave en el consumo de alimento y respuesta animal. En una siguiente oportunidad explicare en detalle este importante factor.

1.4 pH DEL AGUA Y DIETA CALIDAD DE INGREDIENTES

Angel et al. (2013) realizaron un experimento en pollos de engorde y encontraron que con un pH del agua de 5.8 se mantienen los pH fisiológicos del SGI y obtuvieron una mayor digestibilidad de la proteína (74.2% y 85.1%) a los 8 y 38 días de edad respectivamente comparado con un agua de bebida de un pH de 8.1  que lograron una digestibilidad de 55.2% y 80.1%  a los 8 y 38 días de edad respectivamente.   En nuestro laboratorio se realizó un estudio en pollos de engorde en la fase inicial y encontramos  que los pollitos con un agua de bebida de pH de 6.8 lograron una mejor respuesta productiva significativa (+4.51%) que los pollitos con agua de pH de 8.07. Lo que promueve condiciones adecuadas para maximizar la efectividad enzimática endógena y exógena (Salvador et al., 2016).

La alimentación, probablemente es la entidad más importante en la industria avícola que puede exponer a las aves a una amplia variedad de factores a través del tracto gastrointestinal (GI) (Yegani y Korver, 2008). Las enormes cantidades de alimento manejado por las aves  comerciales  requieren un funcionamiento óptimo del tracto digestivo. Sin embargo, la funcionalidad de los diferentes segmentos del tracto digestivo puede verse afectada por la dieta y los sistemas de alimentación (Svihus, 2014). La acidificación de las dietas activa además la funcionalidad de las enzimas proteolíticas (Daskiran et al., 2004), reduce el amoníaco y otros metabolitos microbianos que deprimen el crecimiento en el intestino de pollo de engorde (Dibner y Buttin, 2002), favorecen la absorción de minerales (Chowdhury et al., 2009), y disminuyen la incidencia de infecciones subclínicas (Chaveerach et al., 2004). El ácido cítrico parece tener un impacto positivo en la histología del intestino delgado, facilitando así la absorción de nutrientes y el desempeño de crecimiento en pollos de engorde (Adil et al., 2010). Sin embargo, la efectividad de la acidificación dietética puede variar dependiendo de la composición de la dieta y su capacidad  tampón en el tracto gastrointestinal del pollo de engorde (GIT) (Islam et al., 2012).

Un estudio desarrollado por Nourmohammadi et al. (2016), utilizando dietas acidificadas con 10, 20 y 30 g/kg de ácido cítrico y dietas alcalinizadas con Ca (OH)2 (8,9 g / kg), se encontró que la dieta alcalinizada redujo significativamente el consumo de alimento, cenizas de la tibia, los contenidos de P y Ca tibial, la resistencia a la rotura ósea y la concentración plasmática de Ca (P<0,05). Se concluyó que la dieta acidificada con 30 g/kg de ácido cítrico promovió el rendimiento productivo y la mineralización de la tibia en pollos de engorde. La dieta alcalinizada suprimió el desempeño del crecimiento de las aves tal vez a través de la absorción de minerales interrumpidos y la actividad alterada de las enzimas hepáticas.

1.5 EFECTIVIDAD DE LAS ENZIMAS EXÓGENAS

Las enzimas exógenas requieren condiciones precisas para asegurar su efectividad, el manejo del agua de bebida, control de calidad de los ingredientes, tipo y nivel de ingredientes utilizados en la formulación, uniformidad del mezclado, valores precisos de la matriz nutricional, entre otros factores, ya que frecuentemente las enzimas exógenas tienen diferentes respuestas en condiciones diferentes, por lo que es importante hacer reevaluaciones de dosis-respuesta a nivel de campo. Existen fitasas que aseguran una liberación desde 0.1 hasta 0.25% o más de fósforo. Al utilizar fitasas se debe incluir en la matriz los aporte de energía que en muchos casos esta entre 2 a 4%.  Cowieson et al. (2017) reportan un interesante último estudio de meta análisis sobre la matriz de aminoácidos al utilizar fitasas, encontraron que la matriz de aminoácidos está en el rango de 2 – 6% (dependiendo del aminoácido). Existen reportes de fitasas de tercera generación con matrices hasta 0.35% de liberación de fósforo, con una recomendación practica de 0.2 a 0.25% de liberación de fósforo (Tavierre, 2017). Los complejos enzimáticos, del mismo modo deben ser considerados con una matriz nutricional muy precisa para que su inclusión sea viable económicamente, en la mayoría de los casos reportan valores desde 2 a 6% de aporte de energía metabolizable.

1.6 MEJORADORES DE DIGESTIÓN

La digestibilidad de la proteína no es meramente un factor de cálculo que debe utilizarse en la formulación para obtener el nivel correcto de aminoácidos digestibles, sino también una herramienta para reducir la proteína no digerida y reducir el estrés en la salud intestinal (Roembke, 2017). Existen aditivos que indirectamente aumentan la eficiencia alimenticia, son aquellos que aumentan, o  mantienen, la buena salud intestinal y los que  matan las bacterias. Los microbios en el intestino requieren nutrientes para prosperar, y debido a eso, su crecimiento excesivo quita nutrientes que podrían haber sido utilizados por el animal. Después de todo, son los primeros en entrar en contacto con nutrientes. Las bacterias colonizan no sólo el intestino posterior, sino todas las partes del intestino, aunque en diferentes concentraciones (Mavromichalis, 2017). Obviamente, una buena digestión ocurrirá con una microbiota en balance adecuado.

La utilización de emulsificantes para mejorar el aprovechamiento de los lípidos de la dieta es una buena alternativa, en la mayoría de casos se utiliza una matriz energética a considerar. Algunos estudios demuestran que  la suplementación dietética con lisofosfolípidos (LPL), en general,  promueve el crecimiento, la utilización de nutrientes, la salud intestinal, la anti inflamación y el rendimiento muscular cuando se aplica a dietas de pollos de engorde con niveles más bajos de energía (150 kcal/Kg), proteína bruta (6%) y aminoácidos seleccionados (Boontiam et al., 2017).

1.7 FITOGENICOS

Aproximadamente hace 7 años atrás, uno de los mejores aditivos, que de acuerdo a experimentos desarrollados en nuestro laboratorio, habían logrado los mejores resultados era la levadura de cerveza atomizada, luego vendría el ácido húmico, acético, entre otros. Sin embargo, en esos años tuve la oportunidad de recibir unas muestras de extractos vegetales desde la India y obtuvimos mejores resultados en pollos de engorde, a partir de allí pude evaluar diferentes extractos vegetales hasta hoy con muy buenos resultados, entre ellos el Dracontium loretense (Articulo presentado en el WPC-2016 – China), Croton lechleri ( Articulo a presentarse en POULTRY SCIENCE ASSOCIATION, Annual Meeting-2017), Minthostachys mollis (Articulo a presentarse en ESPN, 2017-EUROPA), capsaicina, albahaca, maca negra, entre otros estudios aún en proceso. A la actualidad, en base a la literatura científica,  mis experimentos y los resultados de pruebas de campo a nivel comercial,  la utilización de los fitogenicos en la dieta es una alternativa obligada, el tema en discusión es ver las condiciones de campo y seleccionar la mezcla de fitogenicos más adecuada.

Las plantas y sus componentes químicos biológicamente activos, a veces llamados metabolitos secundarios o bioactivos, presentan numerosas oportunidades para mejorar la producción animal mediante su inclusión en la dieta. Muchos de estos materiales derivados de plantas tienen valores terapéuticos bien establecidos en el hombre; Sin embargo, su potencial como aditivo en alimentos utilizados en la producción animal, permanece en gran parte sin explotar. Cada vez hay más pruebas de que pueden ser eficientes en el control de enfermedades, y los bioactivos de las plantas también pueden influir en parámetros de producción tales como la eficiencia de la alimentación y la calidad del producto. Se ha informado de que incluso pueden reproducir algunos de los efectos de los promotores del crecimiento de antibióticos (Wallace et al., 2010).

La salud intestinal es la clave para la utilización eficiente de nutrientes y la producción de proteínas animales de alta calidad; sin embargo, es constantemente desafiado por condiciones internas y externas, incluyendo patógenos, estrés e infecciones intestinales. Se ha demostrado que los aditivos fitogénicos vegetales mejoran la integridad intestinal y la función inmune; reducen  la virulencia de patógenos potenciales; y estimulan la digestibilidad de los nutrientes a través de la síntesis de enzimas endógenas y la secreción biliar, proporcionan numerosas actividades biológicas benéficas, incluyendo una mejor salud animal y un mejor rendimiento del crecimiento (Roembke, 2017).

1.8 MICROBIOTA

La composición de la microbiota varía en función de la edad de los pollos, de los factores dietéticos, de la raza y de la localización geográfica (Salanitro et al., 1974, 1978 y Knarreborg et al, 2002, Van der Wielen et al., 2002, Lu et al., 2003; citado por Yegani y Korver, 2008). Además, la composición frágil de la microbiota intestinal puede verse afectada por otros factores como el medio ambiente, el estrés y la medicación (Suau et al., 1999). Apajalahti et al. (2002) han demostrado que un día después de la eclosión, las densidades bacterianas en el íleon y el ciego de los pollos de engorde alcanzan 108 y 1010 células por gramo de digesta, respectivamente. Los números de microbios alcanzan 109 por gramo de digesta ileal y 1011 por gramo de digesta cecal durante los primeros 3 días post nacimiento y permanecen relativamente estables durante los siguientes 30 días. La provisión de microbiota intestinal de aves adultas sanas a polluelos recién nacidos resultó en protección contra infecciones intestinales, incluyendo diferentes tipos de Salmonella, y también tuvo un impacto positivo en la tasa de crecimiento (Nurmi y Rantala, 1973, Goren et al, 1984). Algunos organismos intestinales pueden tener efectos beneficiosos tales como la producción de vitaminas, estimulación del sistema inmune a través de mecanismos no patógenos e inhibición del crecimiento y establecimiento de grupos microbianos dañinos (Jeurissen et al., 2002).

Estudios in vivo e in vitro han demostrado la capacidad del Bacillus subtilis DSM 32315 para modificar la microbiota intestinal para inhibir la condiciones que fomentan los diferentes brotes de enteritis necrótica aislados. Esta enfermedad, que es comúnmente asociada con ciertas bacterias patogénicas del tipo Clostridium perfringes, causa pérdidas de billones de dólares US a la industria avícola global cada año.  Auer (2017) menciona que el probiótico (GutCare PY1)  tiene un efecto positivo sobre el balance saludable de poblaciones de bacterias en el intestino del pollo especialmente bajo condiciones de estrés. El producto puede ser parte de un set de soluciones alternativas para reducir el uso de antibióticos como promotores de crecimiento. Así, esta alternativa puede contribuir a una nutrición balanceada y saludable para la producción animal (ALL ABOUT FEED, 2017).

1.9 MICROBIOTA E INMUNIDAD

La microbiota intestinal actúa como agente primario en el desarrollo del sistema inmunitario postnatal como la tolerancia oral y la inmunidad. La interacción de probióticos y enterocitos es clave para el inicio de la inmunomodulación. Los probióticos actúan sobre una amplia variedad de células en el intestino para modular el sistema inmune hacia una acción pro o antiinflamatoria, dependiendo de la tensión, el ajuste y los parámetros inmunológicos medidos y el tipo de células que actúan. Los productos probióticos que pretenden ser refuerzos inmunológicos deben estar respaldados por datos precisos que confirmen la afirmación de cada cepa propuesta. La inmunoestimulación y la inmunomodulación son las principales explicaciones propuestas para los mecanismos de acción de los probióticos contra los patógenos bacterianos (Delcenserie et al., 2016).

Combatir la resistencia a los antimicrobianos abordando el bienestar animal, la sanidad animal, el rendimiento económico y el impacto medioambiental (Roembke, 2017).  El plan requiere el uso de modelos nutricionales dinámicos, herramientas de diagnóstico modernas y una variedad de ingredientes para alimentos, incluyendo micro-ingredientes funcionales, que resultan eficaces para fomentar y optimizar la composición de la microbiota intestinal y el funcionamiento del tracto digestivo (Roembke, 2017).

Existe una interrelación entre el tipo de cama y la microbiota intestinal (Torok et al., 2009; Cressman et al., 2010). Hay además una influencia de la cama fresca o usada en el desarrollo de sistemas inmunitarios en pollos de engorde (Lee et al., 2011), lo que implica una estrecha interacción entre la calidad de la cama utilizada durante el crecimiento del pollo y el desarrollo de las células inmunes (Lee et al., 2013).  Bolan et al. (2010) indicaron que las poblaciones microbianas en la cama de aves pueden superar 1010 células por g de cama y las bacterias gram positivas representan casi el 90% de la diversidad microbiana. Puede actuar como un reservorio para varios patógenos, incluyendo Eimeria spp, Salmonella spp, Clostridium perfringens, Campylobacter jejuni y Escherichia coli (Bolan et al., 2010; Lee et al., 2012). Lee et al. (2013) demostraron que, los microbios dietarios de alimentación directa (DFMs) (Bacillus Subtilis) modulan diversos parámetros inmunes de pollos de engorde, pero los efectos mediados por DFM dependen del tipo de cama en la que se criaron los pollos, especialmente la respuesta inmune a patógenos como Eimeria spp, o Clostridium spp , siendo este el primer estudio que demuestra una clara asociación entre el tipo de cama, DFMs dietario y la inmunidad del hospedero. Además, los DFM basados en Bacillus modularon varios parámetros de la inflamación, e inmunidad humoral y celular en pollos de engorde (Lee et al., 2010b). Puede ser que los modos primarios de acción por DFMs estén balanceando la comunidad microbiana intestinal y/o modulando la inmunidad del huésped (Flint y Garner, 2009; Applegate et al., 2010; Lee et al., 2010c), presumiblemente actuando solo o en combinación (Lee et al., 2013).

1.10 ESTRÉS

Los pollos de engorde están expuestos a una multitud de factores de estrés de acción larga y corta (por ejemplo, estrés térmico, desafíos inmunitarios, captura, transporte) que pueden alterar su homeostasis interna y su balance oxidante/antioxidante, dando lugar al estrés oxidativo (Sies, 1991). Por otro lado, las sustancias tóxicas presentes en los alimentos y la rápida tasa de crecimiento de las líneas modernas de los pollos de engorde pueden provocar un importante estrés metabólico y oxidativo, lo que puede reducir la eficiencia de la conversión alimenticia y puede afectar tanto el rendimiento del crecimiento como la calidad de la carne (Carreras et al., 2004; Erdogan et al., 2005), lo que impacta negativamente en la inmunidad y bienestar del ave, consecuentemente una reducción de la productividad y rentabilidad. Las altas tasas de crecimiento y el mejoramiento en la conversión alimenticia de los pollos trajeron consecuencias negativas en la salud de las aves, por producir en estas una mayor exigencia fisiológica; las líneas modernas seleccionadas bajo estos criterios son más sensibles a padecer cuadros de estrés (García-Belenguer  y Mormede, 1993). En el ambiente del galpón interactúan distintos factores de tensión, ante los cuales las aves responden con una variedad de mecanismos de adaptación no específicos mediante los cuales tratan de mantener el estado de homeostasia amenazado (Espinet, 1987). En dichas situaciones se liberan adrenalina, noradrenalina y corticosterona (principal glucocorticoide de las aves) y se secreta un factor de liberación de corticotrofina (ACTH). Las catecolaminas incrementan la función cardiovascular y la circulación sanguínea de los músculos esqueléticos, inhiben la actividad gastrointestinal, provocando una serie de modificaciones metabólicas que garantizan una rápida provisión de energía y serían, al menos en parte, responsables de la reducción en las tasas de crecimiento (García-Belenguer  y Mormede, 1993).

La medición sistemática de los niveles de estrés es un requisito indispensable para poder evaluar objetivamente sus efectos en la productividad de las aves (Perea et al., 1997). Actualmente, existen modelos de estudios para evaluar el impacto del estrés sobre la productividad, como la estrategia de los  lipopolisacárido (LPS), modelo de corticosterona, etc.,  que reducen la respuesta productiva más allá del 20%.

1.11 INMUNOMODULACION A TRAVÉS DE LA NUTRICIÓN

La microbiota intestinal es conocida por ser una fuerza impulsora en el desarrollo y mantenimiento del sistema inmunológico. Si bien cambios sustanciales en la composición de la microbiota pueden influir en la funcionalidad inmune en un plazo más largo, también se pueden detectar cambios cortos y ocasionales. Este último abre perspectivas considerables para el uso de intervenciones nutricionales, destinadas a modular la funcionalidad inmune en una dirección deseada. Parece que los efectos no sólo son específicos de la cepa, sino que dependen de muchos factores ambientales que hacen que el sistema inmune sea receptivo o no a las influencias de una cepa probiótica dada. La inmunomodulación a través de la nutrición es, por lo tanto, un fenómeno complejo que requiere una cuidadosa consideración, la comprensión de la funcionalidad inmune, así como la comprensión de los mecanismos de las actividades probióticas (Pot et al., 2013).

Los nutrientes inmunomoduladores alteran la respuesta inmune a patógenos. Un estudio se llevó a cabo para determinar los efectos de los nutrientes inmunomoduladores en la respuesta inmune a un desafío de lipopolisacárido (LPS) de pollos de postura alimentados con aceite de maíz suplementario (control 3%), aceite de pescado (3%), ácido linoleico conjugado %), Luteína (0,05 g / kg) o vitamina E (90 UI / kg), se encontró que, cada nutriente inmunomodulador añadido a las dietas de pollos  resultó en diferentes respuestas inmunes a un desafío con LPS (Wils-Plotz and Klasing, 2017).

1.12 MANEJO DE LA INMUNOSUPRESIÓN

Un estudio de la National Academy of Sciences de USA (2008) indica que 50% o más de la diversidad genética de las líneas de aves ancestrales está ausente en las líneas comerciales puras actuales. Lo que implicaría una reducción de su rusticidad a factores de estrés y/o enfermedad. Las líneas comerciales que se han desarrollado cada vez son más sensibles a las enfermedades,  la selección genética ha aumentado el rendimiento, pero hasta cierto punto, ha hecho a los animales más débiles (Ruiz, 2017).  Las aves son exigidas a producir carne y huevos, sin embargo, su alta intensidad metabólica y alta productividad (estrés fisiológico) sumado a los diferentes factores de campo (calidad de ingredientes, agua, desbalance de la microbiota, estrés inmunológico, etc.) predisponen a desordenes metabólicos, consecuentemente baja productividad y rentabilidad. Estos desordenes implican perjuicio sobre los sistemas principales de la producción avícola: cardiovascular, musculo esquelético, gastrointestinal y hepático).

La inmunidad es el mecanismo de defensa del cuerpo que interactúa con los organismos invasores. Muchos factores pueden conducir a la reducción de la actividad o la eficacia de la respuesta inmune en las aves. La inmunosupresión es la reducción de la actividad o la eficacia de la respuesta inmune o disminución de la capacidad de respuesta a desafíos externos. La inmunosupresión puede ocurrir debido a infecciones virales, toxinas, desnutrición y factores físicos. Las micotoxinas y las toxinas bacterianas en los alimentos llevan a la inmunosupresión en las aves. La desnutrición incluye no sólo las deficiencias, sino también el exceso o los desequilibrios de la base o de los nutrientes individuales. La inanición puede causar atrofia tímica que conduce a disminución de la población de células T y la respuesta inmune mediada por células. La deficiencia de Zn, Cu, Se y Fe conduce a la inmunosupresión en las aves. La deficiencia de vitamina A provoca una disminución de la proliferación de linfocitos y una disminución de la producción de Inmunoglobulinas (Igs). De manera similar, la deficiencia de vitamina E provoca una disminución del nivel de Igs en suero. Las prácticas de manejo, los extremos de calor y frío, el hacinamiento y la acumulación de gas amoníaco llevan a la inmunosupresión en las aves también. La prevención de la inmunosupresión es fundamental para mantener una operación saludable de las aves, para los que se debe adoptar una serie de medidas preventivas. Para una crianza libre de estrés, las prácticas de manejo son importantes. Además, se debe ofrecer una nutrición óptima y una alimentación balanceada. Se deben seguir programas de saneamiento eficaces y un buen diagnóstico de enfermedad. Se deben adoptar programas eficaces de vacunación y medicación para la inmunización y el tratamiento de las aves y se debe desarrollar un programa de vigilancia de anticuerpos para verificar periódicamente el estado inmune de las aves. Sólo con la ayuda y la atención constante del granjero avícola, el sistema inmune del ave será capaz de funcionar de manera óptima en un entorno de producción intensiva (Imran et al., 2014).

El sistema inmunológico es notablemente complejo. Identificar los índices correctos de los parámetros inmunológicos que pueden medir con precisión el estado inmunológico de un animal y, posteriormente, interpretar esos resultados es a menudo difícil. Aunque es absolutamente claro que una mayor prevalencia de patógenos se acompaña o es resultado de un desbalance/disfunción de uno o varios componentes del sistema inmunológico (Keil et al., 2001). Los investigadores han intentado identificar el estado inmune de las aves midiendo varios isotipos de anticuerpos, parámetros hematológicos, cargas parasitarias, ensayos funcionales de macrófagos y células T, citoquinas pro- y antiinflamatorias, estado de fosforilación de proteínas implicadas en vías de señalización y varios otros parámetros. Pero comúnmente, la interpretación de los datos es ambigua, y las relaciones entre diferentes medidas de la función inmune siguen siendo pobremente entendidas (Matson et al., 2006).

La vacunación causa estrés. Un ave que se inocula con una vacuna atenuada en realidad se está infectando con una forma leve de la enfermedad. El estrés puede reducir la capacidad del pollo de aumentar la respuesta inmune. Al vacunar también se debe considerar el estatus del sistema inmune del lote. El término “inmunosupresión” se refiere a las circunstancias en las que no están funcionando adecuadamente los componentes no celulares (anticuerpos) y celulares del sistema inmunológico. Esto puede resultar en el desarrollo de una protección limitada de la vacunación y en una reacción vacunal excesiva que incluyen morbilidad y mortalidad (Butcher y Yegani, 2010).

2. CONCLUSIONES E IMPLICANCIAS

La respuesta del ave depende de  la interacción de diversos factores. Identificar y conocer los principios y mecanismos de estos factores, permitirá desarrollar las estrategias técnicas mas convenientes para una gestión adecuada que conduzca a optimizar la productividad y rentabilidad de la producción avicola.

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NUTRICIÓN EFECTIVA – ARTICULO-Elias Salvador

Una respuesta

  1. miguel angel silva orozco |Responder

    Gracias Dr. Elias por este envío. Mi saludo y abrazo. abrazo.

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